martes, 25 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
domingo, 16 de enero de 2011
ALBERTO MÉNDEZ
"Mi vida ha sido, y así pretendo que sea, una vida oscura y oscurecida por mi dedicación al trabajo y a la familia. El resto ha sido mi militancia política, la clandestinidad, y una obcecación tan fracasada como enfermiza por contribuir a la caída de la dictadura. Lo malo es que, además de no caer, me arrojó encima toda la excrecencia que dimanaba" (Fernando Valls: "Alberto Méndez o la dignidad de los vencidos", Babelia, EL Pais.com, 15/10/2005)Alberto Méndez Borra nació en Roma en 1941. Su padre, el poeta y traductor, José Méndez Herrera, trabajaba en aquel momento en la ciudad italiana para la FAO. Muchos lectores puede que recuerden a este último sobre todo como traductor habitual de la editorial Aguilar, para la que tradujo muchas obras de autores tan importantes como Irving, Stevenson, Eliot, Dikens, Chesterton, Bernard Shaw, Tennessee Williams, etc, llegando a conseguir en 1962 el Premio Nacional de Traducción por su versiones de las obras teatrales de Shakespeare. Alberto Méndez, hombre de izquierdas, (milita en el Partido Comunista hasta 1982) estuvo siempre vinculado, de una u otra manera, al mundo de la edición. En su lucha contra el franquismo crea, entre otras, la editorial política “Ciencia Nueva” que clausura Manuel Fraga Iribarne en su época de ministro de la dictadura franquista. Asimismo, llega a ser un alto ejecutivo de la editorial Montena y se dedica a labores de guionista (colaboró en programas dramáticos de RTVE y fue guionista con Pilar Miró) y traductor a veces en solitario y otras en compañía de su hermano Juan Antonio, como ocurre con el libro del marxista italiano Galvano della Volpe 'Lo verosímil fílmico y otros ensayos', del que el propio Méndez es prologuista. (Herme G. Donis: Vencidos victoriosos; Reseñas: "Los girasoles ciegos"; www.literaturas.com)
En 2003 quedó finalista en el Premio Internacional de cuentos Max Aub, por el cuento "Manuscrito encontrado en el olvido". Galardonado a título póstumo con el Premio Nacional de Narrativa (España) 2005 por "Los girasoles ciegos". La obra, publicada a los 63 años, obtuvo también los premios Setenil y de la Crítica. El último relato del libro -el que le da nombre- fue llevado al cine en 2008 por José Luis Cuerda con guión de Rafael Azcona y del propio Cuerda.
Murió en Madrid en Diciembre de 2004.
Es muy interesante la entrevista que César Rendueles le hizo a Alberto Méndez, publicada bajo el título "La vida en el cementerio", en el número 12 de la revista digital LDNM, www.ladinamo.org, con motivo de la 2ª edición de "Los girasoles ciegos", en Septiembre de 2004, y que podeis leer en el siguiente enlace:
http://www.ladinamo.org/ldnm/articulo.php?numero=12&id=298
Los girasoles ciegos
Los girasoles ciegos es un libro de cuentos. Cuatro cuentos cortos o historias que, de alguna manera, entrelazan la composición literaria. Su autor los define como "cuatro derrotas", historias de vencidos en los años inmediatos al final de la Guerra Civil, historias de horror y desolación en las que se ahonda en las razones de la derrota. Los protagonistas de las narraciones son seres derrotados, vencidos por una guerra cruel, injusta, desigual, humillante. Es una obra sencilla, realista, llena de sensibilidad y cargada de simbolismo.El primer cuento narra la historia del capitán Carlos Alegría que la víspera de la entrada del ejército fascista en Madrid se pasa del bando nacional al republicano, como 'rendido', provocando la estupefacción e incredulidad en ambos bandos a medida que razona y justifica sus motivos.
El segundo relato cuenta, a través de un diario íntimo, la historia de un joven poeta que huye de los vencedores hacia las montañas del norte junto a su mujer a punto de dar a luz. Ninguno de los tres sobrevivirá.
La tercera historia nos habla del soldado repubicano Juan Serna, encarcelado y a la espera de que el tribunal militar le condene a muerte. Prolongará sus últimos días creando una ficción intencionada sobre la muerte del hijo del coronel Eymar, presidente del tribunal militar que le condenará.
El cuarto y último cuento, que da título a la obra, habla de Ricardo, que se oculta en su propia casa de los vencedores. La actitud de un diácono, el hermano Salvador, profesor de su hijo y acosador de su mujer, llevará a su familia a la derrota final.
Los cuentos de Antonio Méndez están llenos de una intensa sensibilidad. Me han provocado un fuerte sentimiento de pena, tristeza, angustia, dolor y desolación mientras los leía. Después, cuando me posiciono ante las historias narradas surgen otros sentimientos diferentes: rabia, ira, cólera. Finalmente, como historiador, tras el análisis de los hechos históricos, de todos conocidos, queda un poso de impotencia y frustración.
Sin duda, una obra excelente, magistral.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
martes, 21 de diciembre de 2010
El tiempo entre costuras
La propia autora ha creado un blog sobre esta novela, donde, sin escesivas revelaciones, nos pone en antecedentes del argumento de la historia, los personajes y los escenarios. Además, el blog se completa con un buen número de fotografías de la época en que transcurren los hechos, los lugares: calles, edificios, y; los personajes.http://eltiempoentrecosturas.blogspot.com/
Es todo un éxito editorial, mas de 1.000.000 de ejemplares vendidos en año y medio desde que salió de la imprenta y, como casi siempre sucede en estos casos, ha sido el boca-oreja la mejor de las publicidades.
A la vez histórico-bélica, negra, de espionaje o policíaca, esta novela nos muestra la trayectoria vital de una mujer, pero a la vez de una época. Confluyen en ella lo costumbrista, el thriller, lo psicológico y lo documental. Pero sobre todo, su tema central es la lucha por la vida y por la identidad de una mujer, algo muy en la línea de aquella deliciosa película de Manolo Gutiérrez Aragón, La mitad del cielo, en la que Rosa asciende en la escala social gracias a su trabajo y su tesón. Siguiendo el símil cinematográfico, también hay algo de Encadenados, la película de Hitchcock en la que Ingrid Bergman hace un papel ficticio para conseguir una información importante; así como también hay una pizca de la Casablanca de Curtiz. Ariodante, www.hislibris.com
De lectura fácil y fluida, por momentos intensa, la novela semeja, en sus primeros capítulos, un folletín muy del gusto de la época (o de cualquier época). Pero a medida que el relato avanza la historia se hace bastante previsible y, cada vez más, menos creible. Los personajes no están del todo compensados, ya que aquellos que aparentemente son más interesantes (Beigbeder, el comisario Vázquez, Gonzalo Alvarado), apenas tienen peso en la novela, mientras que otros con 'mas texto' (Candelaria, Rosalinda Fox, Manuel Da Silva) podrían ser sustituidos por cualquier otro, con nombres diferentes y existencias dispares. Los escenarios están bien descritos, aparentemente bien documentados, pero casi siempre son meras anotaciones topográficas y/o urbanísticas; cuando se pretende crear una atmósfera más real, mas costumbrista, encontramos bastantes lagunas, con la excepción de lo relativo al taller de costura, la confección y la moda de la época.
No quiero acabar mi crítica sin apuntar que para la supuestamente tórrida historia de amor a la que se entregan tanto Sira como Ramiro Arribas, se echa de menos algo más de erotismo o, incluso, sexo explícito (quizá esta falta acentue el sentido de folletín que tienen los primeros capitulos de la novela).
Una novela sin complicaciones, entretenida, de fácil lectura, para pasar un buen rato. Como bien dice Antía 'típica novela de piscinita de verano'.
viernes, 17 de diciembre de 2010
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