Después del a aventura con los galeotes, Don Quijote y Sancho se adentran en Sierra Morena, intentando ocultarse de la Santa Hermandad. Al comenzar el capítulo XXIII don Quijote encuentra una maleta podrída de la que extrae un librillo de memoria, en el que lee el siguiente poema
O le falta al Amor conocimiento, o le sobra crueldad, o no es mi pena igual a la ocasión que me condena al género más duro de tormento. Pero si Amor es dios, es argumento que nada ignora, y es razón muy buena que un dios no sea cruel. Pues ¿quién ordena el terrible dolor que adoro y siento? Si digo que sois vos, Fili, no acierto; que tanto mal en tanto bien no cabe, ni me viene del cielo esta ruina. Presto habré de morir, que es lo más cierto; que al mal de quien la causa no se sabe milagro es acertar la medicina.
En el capítulo XXVI, el Caballero de la Triste Figura continua con su largo estado de melancolía, a imitación de Amadís, en un lozano prado de lo más alto de Sierra Morena. Allí escribió versos por doquier en alabanza de su amada Dulcinea. De todos ellos estos sólos se hallaron:
Árboles, yerbas y plantas que en aqueste sitio estáis, tan altos, verdes y tantas, si de mi mal no os holgáis, escuchad mis quejas santas. Mi dolor no os alborote, aunque más terrible sea, pues, por pagaros escote, aquí lloró don Quijote ausencias de Dulcinea del Toboso.
Es aquí el lugar adonde el amador más leal de su señora se esconde, y ha venido a tanto mal sin saber cómo o por dónde. Tráele amor al estricote, que es de muy mala ralea; y así, hasta henchir un pipote, aquí lloró don Quijote ausencias de Dulcinea del Toboso.
Buscando las aventuras por entre las duras peñas, maldiciendo entrañas duras, que entre riscos y entre breñas halla el triste desventuras, hiriole amor con su azote, no con su blanda correa; y, en tocándole el cogote, aquí lloró don Quijote ausencias de Dulcinea del Toboso.
En el capítulo XXVII el cura y el barbero, disfrazados de dama y escudero, esperaban a la fresca sombra de unas peñas y unos árboles, la llegada de Sancho acompañado de don Quijote, cuando escucharon la dulce y regalada voz de Cardenio que estos versos cantaba:
¿Quién menoscaba mis bienes? Desdenes. ¿Y quién aumenta mis duelos? Los celos. ¿Y quién prueba mi paciencia? Ausencia. De este modo, en mi dolencia ningún remedio me alcanza, pues me matan la esperanza, desdenes, celos y ausencia.
¿Quién me causa este dolor? Amor. Y ¿quién mi gloria repugna? Fortuna. Y ¿quién consiente en mi duelo? El cielo. De ese modo, yo recelo morir de este mal extraño, pues se aúnan en mi daño amor, fortuna y el cielo.
¿Quién mejorará mi suerte? La muerte. Y el bien de amor, ¿quién le alcanza? Mudanza. Y sus males, ¿quién los cura? Locura. De ese modo, no es cordura querer curar la pasión, cuando los remedios son muerte, mudanza y locura.
Escucharemos de este poema la versión de Ángel Corpa, fundador del grupo Jarcha, grabada en un CD titulado Amor tiene por nombre, del año 2005, dedicado íntegramente a musicar la poesía cervantina (El Quijote, La Galatea, ...). Es muy interesante la carrera discográfica en solitario de este magnífico cantautor, pues tiene otro disco dedicado a la poesía de Rafael Alberti (Verte y no verte, 2004), otro dedicado a la poesía del renacimiento y del siglo de oro español, grabado con la Orquesta Sinfónica de la RTVE (Cansonetos, 2007) y recientemente acaba de publicar otro trabajo donde pone música a los versos de Pablo Neruda (Aquí te amo, 2015).
El joven Cardenio entona un soneto antes de que el cura y el barbero vayan a su encuentro:
Santa amistad, que con ligeras alas, tu apariencia quedándose en el suelo, entre benditas almas en el cielo subiste alegre a las empíreas salas: desde allá, cuando quieres, nos señalas la justa paz cubierta con un velo, por quien a veces se trasluce el celo de buenas obras que a la fin son malas. Deja el cielo, ¡oh amistad!, o no permitas que el engaño se vista tu librea, con que destruye a la intención sincera; que si tus apariencias no le quitas, presto ha de verse el mundo en la pelea de la discorde confusión primera.
En el capítulo XIV asistimos a la lectura de la Canción desesperada, el último escrito del joven enamorado Grisóstomo, según refiere su fiel amigo Ambrosio, en la voz del gentilhombre de Laredo, Vivaldo. El referido texto canta las razones del desamor de Marcela que llevaron a Grisóstomo a quitarse la vida.
Canción de Grisóstomo
Ya que quieres, crüel, que se publique de lengua en lengua y de una en otra gente del áspero rigor tuyo la fuerza, haré que el mismo infierno comunique al triste pecho mío un son doliente, con que el uso común de mi voz tuerza. Y al par de mi deseo, que se esfuerza a decir mi dolor y tus hazañas, de la espantable voz irá el acento, y en él mezcladas, por mayor tormento, pedazos de las míseras entrañas. Escucha, pues, y presta atento oído, no al concertado son, sino al ruïdo que de lo hondo de mi amargo pecho, llevado de un forzoso desvarío, por gusto mío sale y tu despecho.
El rugir del león, del lobo fiero el temeroso aullido, el silbo horrendo de escamosa serpiente, el espantable baladro de algún monstruo, el agorero graznar de la corneja, y el estruendo del viento contrastado en mar instable; del ya vencido toro el implacable bramido, y de la viuda tortolilla el sentible arrullar; el triste canto del envidiado búho, con el llanto de toda la infernal negra cuadrilla, salgan con la doliente ánima fuera, mezclados en un son, de tal manera, que se confundan los sentidos todos, pues la pena cruel que en mí se halla para cantalla pide nuevos modos.
De tanta confusión no las arenas del padre Tajo oirán los tristes ecos, ni del famoso Betis las olivas, que allí se esparcirán mis duras penas en altos riscos y en profundos huecos, con muerta lengua y con palabras vivas, o ya en oscuros valles o en esquivas playas, desnudas de contrato humano, o adonde el sol jamás mostró su lumbre, o entre la venenosa muchedumbre de fieras que alimenta el libio llano. Que, puesto que en los páramos desiertos los ecos roncos de mi mal, inciertos, suenen con tu rigor tan sin segundo, por privilegio de mis cortos hados, serán llevados por el ancho mundo.
Mata un desdén, atierra la paciencia, o verdadera o falsa, una sospecha; matan los celos con rigor más fuerte; desconcierta la vida larga ausencia; contra un temor de olvido no aprovecha firme esperanza de dichosa suerte… En todo hay cierta, inevitable muerte; mas yo, ¡milagro nunca visto!, vivo celoso, ausente, desdeñado y cierto de las sospechas que me tienen muerto, y en el olvido en quien mi fuego avivo, y, entre tantos tormentos, nunca alcanza mi vista a ver en sombra a la esperanza, ni yo, desesperado, la procuro, antes, por extremarme en mi querella, estar sin ella eternamente juro.
¿Puédese, por ventura, en un instante esperar y temer, o es bien hacello siendo las causas del temor más ciertas? ¿Tengo, si el duro celo está delante, de cerrar estos ojos, si he de vello por mil heridas en el alma abiertas? ¿Quién no abrirá de par en par las puertas a la desconfianza, cuando mira descubierto el desdén, y las sospechas, ¡oh amarga conversión!, verdades hechas, y la limpia verdad vuelta en mentira? ¡Oh en el reino de amor fieros tiranos celos!, ponedme un hierro en estas manos. Dame, desdén, una torcida soga. Mas, ¡ay de mí!, que con crüel victoria vuestra memoria el sufrimiento ahoga.
Yo muero, en fin, y porque nunca espere buen suceso en la muerte ni en la vida, pertinaz estaré en mi fantasía. Diré que va acertado el que bien quiere, y que es más libre el alma más rendida a la de Amor antigua tiranía. Diré que la enemiga siempre mía hermosa el alma como el cuerpo tiene, y que su olvido de mi culpa nace, y que, en fe de los males que nos hace, amor su imperio en justa paz mantiene. Y con esta opinión y un duro lazo, acelerando el miserable plazo a que me han conducido sus desdenes, ofreceré a los vientos cuerpo y alma, sin lauro o palma de futuros bienes. Tú, que con tantas sinrazones muestras la razón que me fuerza a que la haga a la cansada vida que aborrezco, pues ya ves que te da notorias muestras esta del corazón profunda llaga de cómo alegre a tu rigor me ofrezco, si, por dicha conoces que merezco que el cielo claro de tus bellos ojos en mi muerte se turbe, no lo hagas; que no quiero que en nada satisfagas al darte de mi alma los despojos; antes con risa en la ocasión funesta descubre que el fin mío fue tu fiesta. Mas gran simpleza es avisarte de esto, pues sé que está tu gloria conocida en que mi vida llegue al fin tan presto.
Venga, que es tiempo ya, del hondo abismo Tántalo con su sed; Sísifo venga con el peso terrible de su canto; Ticio traiga su buitre, y asimismo con su rueda Egïón no se detenga, ni las hermanas que trabajan tanto, y todos juntos su mortal quebranto trasladen en mi pecho, y en voz baja —si ya a un desesperado son debidas— canten obsequias tristes, doloridas, al cuerpo, a quien se niegue aun la mortaja; y el portero infernal de los tres rostros, con otras mil quimeras y mil monstros, lleven el doloroso contrapunto, que otra pompa mejor no me parece que la merece un amador difunto.
Canción desesperada, no te quejes cuando mi triste compañía dejes; antes, pues que la causa do naciste con mi desdicha aumenta su ventura, aun en la sepultura no estés triste.
El capítulo termina con el epitafio que Ambrosio ha mandado grabar en la lápida que reposará sobre la tumba de su amigo Grisóstomo.
Yace aquí de un amador el mísero cuerpo helado, que fue pastor de ganado, perdido por desamor. Murió a manos del rigor de una esquiva hermosa ingrata, con quien su imperio dilata la tiranía de amor.
Lo que era menester que algún día aconteciese, al fín, tras varios fallidos intentos, ha sucedido. El Club de Lectura se enfrenta, pleno de orgullo y satisfacción, al reto que supone la lectura de la primera parte del Quijote.
Tiempo habrá para los análisis sesudos, la crítica mordaz, las interpretaciones transversales, los contextos históricos y la intrahistoria de los personajes; pero quiero ahora comenzar con el estudio de lo que, no por menos banal, brilla con luz propia dentro de la obra cumbre de la prosa castellana: la poesía en el Quijote. Lo haremos, además, de la forma que más nos gusta en este blog: con la música.
Dejando a parte, por el momento, los poemas que aparecen en el prólogo del libro, es en el capítulo II, donde aparecen los primeros versos. En su primera salida en pos de aventuras, Don Quijote recala en una venta, que el cree castillo almenado, y en ella decide hacerse nombrar caballero por el 'castellano-ventero'. Antes de velar sus armas es atendido por dos prostitutas que allí había, las cuales lo desarman y le dan de cenar.
—Nunca fuera caballero De damas tan bien servido Como fuera don Quijote Cuando de su aldea vino: Doncellas curaban dél; Princesas, de su rocino.
Nunca fuera caballero es el título de un magnífico CD, el cuarto de su carrera discográfica, del grupo de música folck castellano-manchego, Espliego. En esta obra, editada en el año 2005, ponen música a muchos de los poemas recogidos en las dos partes del Quijote. Este trabajo supuso un enorme salto cualitativo en cuanto a la producción musical del conjunto, contando con las colaboraciones de cantautores de la talla de Amancio Prada, Luis Pastor, Joaquín Díaz y Maite Dono; de grupos como Na Lúa, Atlántica, Frontera Cero o Eanes, entre otros; de músicos como Michel Canadá o Christian Constantini, entre otros; y concertistas profesionales como Yago Mahugo (clave) y María José Carralero (arpa).
Este será también el título del primer tema del CD, versión instrumental que sirve de introducción a todo el trabajo.
En el capítulo XI, después de la aventura con el vizcaino, Don Quijote y Sancho recalan junto a unos cabreros, para pasar la noche junto a ellos. Tras la cena que les ofrecen, Don Quijote pronuncia su célebre discurso de la edad dorada, tras contemplar un puñado de bellotas avellanadas, ante la indiferencia de los cabreros. Queriendo éstos agasajar a tan distinguido huésped, quisieron que cantase un joven compañero suyo, Antonio, acompañado por su ravel. Así recita y canta sus desamores con Olalla.
—Yo sé, Olalla, que me adoras,
puesto que no me lo has dicho
ni aun con los ojos siquiera,
mudas lenguas de amoríos.
Porque sé que eres sabida,
en que me quieres me afirmo,
que nunca fue desdichado
amor que fue conocido.
Bien es verdad que tal vez,
Olalla, me has dado indicio
que tienes de bronce el alma
y el blanco pecho de risco.
Mas allá entre tus reproches
y honestísimos desvíos,
tal vez la esperanza muestra
la orilla de su vestido.
Abalánzase al señuelo
mi fe, que nunca ha podido
ni menguar por no llamado
ni crecer por escogido.
Si el amor es cortesía,
de la que tienes colijo
que el fin de mis esperanzas
ha de ser cual imagino.
Y si son servicios parte
de hacer un pecho benigno,
algunos de los que he hecho
fortalecen mi partido.
Porque si has mirado en ello,
más de una vez habrás visto
que me he vestido en los lunes
lo que me honraba el domingo.
Como el amor y la gala
andan un mesmo camino,
en todo tiempo a tus ojos
quise mostrarme polido.
Dejo el bailar por tu causa,
ni las músicas te pinto
que has escuchado a deshoras
y al canto del gallo primo.
No cuento las alabanzas
que de tu belleza he dicho,
que, aunque verdaderas, hacen
ser yo de algunas malquisto.
Teresa del Berrocal,
yo alabándote, me dijo:
«Tal piensa que adora a un ángel
y viene a adorar a un jimio,
merced a los muchos dijes
y a los cabellos postizos,
y a hipócritas hermosuras,
que engañan al Amor mismo».
Desmentíla y enojóse;
volvió por ella su primo,
desafióme, y ya sabes
lo que yo hice y él hizo.
No te quiero yo a montón,
ni te pretendo y te sirvo
por lo de barraganía,
que más bueno es mi designio.
Coyundas tiene la Iglesia
que son lazadas de sirgo;
pon tú el cuello en la gamella:
verás como pongo el mío.
Donde no, desde aquí juro
por el santo más bendito
de no salir destas sierras
sino para capuchino.
En el capítulo XIII don Quijote recita unos versos del Romance de Lanzarote que ya había adaptado, a su conveniencia, en el capítulo II, cuando agradecía el trato de las prostitutas de la venta donde fue armado caballero.
Nunca fuera caballero de damas tan bien servido como fuera Lanzarote cuando de Bretaña vino.
Hola querid@s compañer@s del Club de Lectura y estimad@s lectores y seguidores del blog. Aprovecho la oportunidad para desearos a tod@s unas FELICES FIESTAS y un PRÓSPERO AÑO NUEVO. Y como regalo, para amenizar las lecturas estos días en que no nos veremos, os dejo un tema de uno de los últimos discos con poemas musicalizados con el que me he tropezado, por casualidad, casi sin quererlo. Desde Rosario, Santa Fe (Argentina), Atilio Basaldella y su banda Los Alimonados, editaron esta primavera un álbum expléndido "Atilio y Los Alimonados cantan Lorca" con versiones de poemas de Federico García Lorca. Toda una joya musical. Este es uno de mis preferidos... Que lo disfruteis
ROMANCE DE LA GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA
A Juan Guerrero,
Cónsul general de la Poesía
Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.
*
¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas en conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vió y no te recuerda?
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.
*
Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido,
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento, vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche
noche, que noche nochera.
*
La Virgen y San José
perdieron sus castañuelas,
y buscan a los gitanos
para ver si las encuentran.
La Virgen viene vestida
con un traje de alcaldesa,
de papel de chocolate
con los collares de almendras.
San José mueve los brazos
bajo una capa de seda.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna, soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera.
*
¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.
*
Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo, se les antoja,
una vitrina de espuelas.
*
La ciudad libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de monedas.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.
En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la Guardia Civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios,
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas,
en un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra,
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.
*
¡Oh, ciudad de los gitanos!
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.
¡Oh, ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
juego de luna y arena.
Federico García Lorca: Romancero Gitano (1923-1927); Revista de Occidente; Madrid; 1928
Hace casi un año que lleva colgado en el blog un juego poético-musical. Much@s de vosotr@s habeis estado preguntando con insistencia el porqué de tanto silencio. Pués bien, hoy llega a su final tan larga espera. Aquí teneis las soluciones. Enhorabuena a l@s acertantes y gracias a tod@s por participar.
Dentro de poco publicaremos un nuevo divertimento. Hasta pronto.
Ya está aquí el nuevo divertimento. Se que lo estabais esperando con ansiedad. 20 nuevos poemas del siglo XV al XX, con versiones musicales deliciosas, algunas muy recientes, del 2011. Como siempre (y lo repito para l@s nuev@s miembros del Club de Lectura y tod@s l@s lectores del blog, allí donde os encontreis) debeis averiguar el título y autor del poema, el título e intérprete de la versión musical, y todos los demás datos que podais aportar: obra y año en que está publicado el poema, álbum, cd y año en que está editada la versión musical, etc. Suerte a tod@s.
No hay demasiadas referencias musicales en la novela de Ricardo Piglia. De un lado está el personaje real de Fontán Reyes y, de otro lado, el grupo de rock Head and Body.
Atir Omar Nocito, de nombre artístico Jorge Fontán Reyes, nació en San Fernando (Buenos Aires) en 1925. Fué un cantor de tangos de voz agradable y afinada. Tuvo una carrera profesional corta y turbulenta, debido a las drogas y al atraco del Banco de la Provincia. Debutó con el cuarteto del bandoneonista Alfredo Ponce. Por entonces utilizaba el nombre artístico de Alberto Moreno. En 1950 se incorpora a la orquesta de Juan Canaro. Sigue actuando como solista. En 1957 registra su nuevo nombre artístico en un concurso que la firma Dinamix presenta en Radio Splendid. Resulta vencedor y de inmediato se incorpora a la Orquesta de Edgardo Donato. Canta en el conjunto de Emilio Orlando. Estará 4 meses con Héctor Varela y luego pasa por los conjuntos de Osvaldo Manzi, y finalmente canta con la agrupación del fueye Celso Amato.
Podeis escuchar dos grabaciones suyas: la primera, de 1959, es el tango Dolor milonguero (Cobián y Cadícamo), interpretado por el pianista Osvaldo Manzi y su orquesta, con arreglos de Eduardo Rovira al bandoneón; la segunda, de 1958, es el conocido tango Esta noche de copas (Howard y Contursi), interpretado por la orquesta de Héctor Varela.
Respecto de Noche de locura (Sucher y Bahr), no he encontrado grabación alguna en la voz de Fontán Reyes, así que podeis escuchar esta versión de Charlo, de 1954.
Noche de locura
Dolor milonguero
Esta noche de copas
Música: Manuel Sucher Letra: Carlos Bahr
¡Deja el vaso de licor, no pienses tanto...! ¡Ven y miénteme esta noche tu pasión! El olvido esta tentándome en tus labios y enloquezco de recuerdos y de alcohol. ¡No, no bebas! ¡Ven y bésame! ¿Que esperas...? Emborráchate de amor igual que yo. Que te puede ya importar, si nada entregas. Si también tú, tienes muerto el corazón. Deja la copa, dame tu boca y atúrdeme de amor en vez de alcohol. ¿Por qué es que no me besas...? No tengo a dónde ir y allá en la pieza me esperan los demonios del rencor. No, no estoy loco, muerde mi boca y déjame creer que esto es amor. El olvido esta tentándome en un guiño desde el fondo de tus ojos de carbón, y en la cita sin razón del desatino, hace fácil su locura, la pasión. Ven y ayúdame a olvidar entre tus brazos con la trágica mentira de este amor que en el nuevo amanecer se ira borrando con la noche de locura en que nació.
Música: Juan Carlos Cobián Letra: Enrique Cadícamo
Medianoche porteña, sol de cabaret en la sala, vista el tango su gala y entre copas mi alma sueña. Aquí, solo en mi mesa, siento que un recuerdo ha cruzado y del fondo embrujado de esta copa que emborracha, sube el dolor y remacha, en mi corazón, un amor de ayer. Tango que suena tristón, la gente baila y se ríe. Pena que en mi corazón, cuando más honda, sonríe. Quiero beber y al beber reír, hundir este dolor milonguero. Ven bailarina, a mi mesa, que tengo tristeza por una mujer. Ven a beber que estoy muy solo, ven, buena amiga, flor nochera. Yo soy un triste calavera, vos, una más en el vaivén. Ven a embriagarte yo te invito, tal vez también tengas tus penas, tus ojos dicen que sos buena. Ven, magadalena del loco cabaret.
Música: Juan Carlos Howard Letra: José María Contursi
Esta noche de copas, amigos, tengo ganas de echarme a llorar. Me lastiman las notas del tango que muerden mis penas en este lugar. El alcohol no consigue alejarme de sus ojos y mi soledad. Esta noche de copas, amigos, me aturden las ganas de echarme a llorar. Me acusan las cosas mías ya muertas y su voz ante mi puerta suplicando mi piedad. No supe reconocer mis engaños tras el paso de los años y hoy la extraño más que nunca. Lo juro, la iré a buscar como loco destrozándome de a poco, hasta poderla encontrar. Yo no quiero amargarles la noche, pero todo es más fuerte que yo. Cien puñales desgarran la herida de mis sentimientos y mi corazón. Ella trajo sosiego a mi vida, tantas cosas su amor me enseñó, si pudiera volver a su lado, besarla en los ojos, pedirle perdón.
No he encontrado ninguna referencia al grupo de rock Head and Body, ni al tema musical Parallel lives.
Sin embargo, del tema Brave captain, parece existir una versión posterior de Tom Waits, titulada Mr. Siegal, del año 1980, incluida en su álbum Heartattack And Vine.
Aquí os dejo el tema y la letra.
I spent all my money, Mexican whorehouse baby Across the street from a catholic church Then I wiped off my revolver And I buttoned up my burgundy shirt I shot the morning in the back with my red wings on I told the sun he'd better go back down And if I can find a book of matches I'm goin' to burn this hotel down You got to tell me brave captain Why are the wicked so strong How do the angels get to sleep When the devil leaves his porchlight on Well I dropped thirty grand on the nugget slots I had to sell my ass on Fremont Street And the drummer said there's sanctuary Over at the Bagdad room And now it's one for the money Two for the show Three to get ready and go man go I said, 'Tell me Mr Siegel, how do i get out of here?' Willard's knocked out on a bottle of heat Drivin' dangerous curves across the dirty sheets He said, 'Man you ought to see her when her parents are gone Man you ought to hear her when the siren's on' I said, 'Tell me brave captain Why are the wicked so strong? How do the angels get to sleep When the devil leaves his porchlight on?' Don't you know that ain't no broken bottle That I picked up in my headlights On the other side of the nevada line Where they live hard die young And have a good lookin' corpse every time well, you know the pit-boss said I should keep movin' This is where you go when you die And so I shot a black beauty And I kissed her right between the eyes Well willard's knocked out on a bottle of heat Drivin' dangerous curves across the dirty sheets He said when the bitch is wound up and her parents are gone Man you ought to hear her with the siren on I said, 'Tell me brave captain Why are the wicked so strong? How do the angels get to sleep When the devil leaves his porchlight on?' I spent all my money girl in a Mexican whorehouse baby Across the street from a catholic church And then I wiped off my revolver And I buttoned up my burgundy shirt I shot the morning in the back with my red wings on I told the sun he'd better go back down And if I can find a book of matches I'm goin' to burn this hotel down And now it's one for the money Two for the show Three to get ready and go man go I said, 'Tell me Mr Siegel, how do i get out of here?'
Aquí teneis la solución al último de los divertimentos poéticos de la pasada temporada. Felicitaciones para l@s ganadores. Próximamente publicaremos nuevos juegos de música y poesía. Hasta pronto.
Alguien me dijo una vez que en el rock no hay poesía. Que equivocada estaba esa persona, fruto de su propia ignorancia.
El siguiente divertimento poético responde a la petición expresa de un@ de l@s participantes más asiduos, aunque eso sí, con poca fortuna hasta ahora. Tenemos dos grandes novedades respecto a los divertimentos anteriores: hemos incluido versiones musicales en idioma distinto del castellano [la lengua del club de lectura], en este caso gallego; y optamos por la uniformidad estilística de las versiones musicales, lo que las convierte en un monográfico. Vais a escuchar rock, pero también progresive, metal, death metal, ska e, incluso, rhythm & blues. También hay varios temas de una magnífica composición conceptual. A disfrutar.
Os recuerdo, como siempre, autor y título del poema, intérprete y título de la versión musical, y todo aquello que nos querais contar de ambos.
Uno de los temas ya ha salido en otro divertimento, pero lo volvemos a incluir porque este es su lugar.
Por fin,
aquí teneis la solución al último divertimento poético. Gracias a tod@s l@s que habeis participado y mis más efusivas felicitaciones a l@s acertantes. Quiero pedir humildemente disculpas por el error cometido en la segunda de las pistas publicadas. Efectivamente, Enrique Morente no es el padre de Montse Cortés, a quien confundimos con Estrella, por el gran parecido que tienen, tanto en la voz como en la interpretación.
Aquí teneis un nuevo juego poético, que tan buena acogida están teniendo entre l@s componentes del Club de Lectura y l@s numeros@s seguidores del blog. Estais poniendo entre tod@s el listón tan alto que, esta vez, hemos aumentado un poco la dificultad. La pista para resolverlo está en el título y, aunque no es un monográfico, los poetas que se ocultan tras las versiones musicales son todos del mismo continente. Atendiendo a las varias peticiones recibidas el premio al ganador-es de este divertimento poético será, esta vez y sin que sirva de precedente, poesía, más poesía y mucha más poesía. Suerte a tod@s.
Para finalizar el análisis documental de El Siglo de las Luces de Alejo Carpentier vamos a ilustrar las referencias musicales que aparecen en la novela, como si se tratara de la banda sonora original (BSO) de una película. Y para completar la entrada del blog incluiremos un interesantísimo trabajo de Carlos Villanueva sobre el significado de la música en la obra de Carpentier.
La primera referencia musical que aparece en la novela es al flautista Johann Joachim Quantz.
"(...) Carlos, con flauta y tricornio de cartón, fue reconocido por Federico de Prusia, aunque mucho se empeñara en demostrar que había querido representar al flautista Quantz. (...)" pag. 54
Como ejemplo de la obra de este compositor e intérprete podeis escuchar el 1º movimiento (Allegro ma non tanto) del Concierto para dos flautas en Sol mayor y, el 1º movimiento (Allegro assai) de la Sonata para flauta en Do mayor QV1-42.
Tras la huída de los protagonistas de La Habana hacia Port-au Prince, aparece una referencia a la ópera Zémire et Azor del compositor André Grétry.
"(...) Se hallarían en una Francia ultramarina, donde se hablaba otro idioma y se respiraban aires distintos. Irían al Cabo Francés para asistir, en el Teatro de la Rue Vaudreuil, a alguna representación de Le légataire universel o de Zemire et Azor. (...)" pag. 92
Podeis ver y escuchar a continuación cuatro fragmentos de esta ópera (basada en el cuento tradicional de la bella y la bestia).
De André Grétry también se cita otra de sus óperas más famosas Richard Coeur-de-lion, de la que ya hemos escuchado el fragmento Oh, Richard! Oh, mon roi! en una entrada anterior de este blog. Escuchemos ahora los fragmentos: Une fièvre brûlante, La danse n'est pas ce que j'aime y, Je crain de lui parler la nuit o Mon coeur qui bat.
En Bayona, Esteban oculta a Victor la contradicción que le produce el rechazo de la masonería por los nuevos aires revolucionarios. Wolfgang Amadeus Mozart aparece citado como autor de himnos masónicos. Poco más adelante se le volverá a citar cuando el exiliado español Martínez de Ballesteros aporrea enfurecido el pianoforte de la librería <<de la Fraternité>>.
"(...) Allí se oía mucha música de un inspirado compositor masón, llamado Mosar, o Mótzarth, o algo parecido, pues un varítono vienés cantaba alguno de sus himnos en las ceremonias de iniciación, embelleciendo de ricos calderones las melodías de: <<Oh, santa unión de los fieles hermanos>>, o de la invocación: <<Vosotros que honráis al creador bajo los nombres de Jeovah, Dios, Fú o Brahama.>> (...)" pag. 116
"(...) <<No debería tocar música de un masón como Mossar -dijo,al terminar el trozo-. Podría haber un delator oculto en la caja de armonía.>> (...)" pag. 126
De este maravilloso y genial masón podeis escuchar alguna de sus piezas más populares: el Adagio del Concierto para clarinete y orquesta en La mayor K622, el dueto de Papageno y Papagena de la ópera La flauta mágica y, la Sinfonía nº 25 K183
En esta última escena se cita a un compositor de canciones, François Girouet, del que no hemos localizado ninguna noticia, por lo que pudiera tratarse de un personaje de ficción. Sin embargo, sí documentamos algunas de las canciones que Martínez de Ballesteros lee a Esteban en la librería <<de la Fraternité>>.
"(...) Y acercándose a un pianoforte maltrecho, se puso a hojear las últimas canciones de François Girouet, editadas por Frére, que en todas partes se cantaban con acompañamiento de guitarra, según una clave cifrada que fácilmente se entendía. Mostró los títulos a Esteban: <<El Arbol de la Libertad>>, <<Himno a la Razón>>, <<El Despotismo aplastado>>, <<La nodriza republicana>>, <<Himno al salitre>>, <<El Despertar de los Patriotas>>, <<Cántico de los mil herreros de la Manufactura de Armas>>. (...)" pag. 125
Podeis escuchar abajo algunas de las canciones populares de la época de la Revolución Francesa (además de las que ya suenan en entradas anteriores de este blog), entre las que se encuentran Ronde pur la plantation d'un arbre de la liberté y Le salpêtre Républicain.
El siguiente compositor citado en la obra es François-Joseph Gossec, cuando, rumbo a las Antillas, los soldados ensayan una de sus marchas militares. Aparecerá nuevamente en el momento en que Víctor Huges llega a Cayena como Agente del Directorio.
"(...) En el castillo de popa, la banda del regimiento de Cazadores de los Pirineos ensayaba una marcha de Gossec, a la que habíase añadido un trio para <<tuntún>> y pífano vascongado, cuya ejecución era tan superior a la de lo escrito en solfa, que todo el resto, por desafinado y ríspido, levantaba las burlas de la tropa. (...)" pag. 133
"(...) Y lo tragicómico del caso era que para demostrar sus buenas intenciones, Victor Huges había llegado a Cayena con una banda de música ostensiblemente instalada en la proa de su barco (...). Ahora habían sonado alborotosas marchas de Gossec, canciones de moda en París, rústicas contradanzas de pífano y clarinete, en el lugar donde, seis años antes, se había oido tantas veces el siniestro ruido de la cuchilla caida de sus montantes, cuando era probada por Monsieur Anse. (...)"pag. 282
Podeis escuchar el famoso Veillons au Salut de l'Empire, que Gossec adaptó con aire de obertura, de un aria de la ópera Renaud d'Ast (1787) del compositor Nicolas Dalayrac. La letra es obra de Adrien-Simon Boy, cirujano jefe de los ejércitos del Rhin, en los últimos meses de 1791. También podemos escuchar la Sinfonía en 17 partes (compuesta en 1809, para conmemorar el vigésimo aniversario de la toma de La Bastilla) del que se considera padre de la sinfonía francesa y cuyo 1º movimiento podría ser buen ejemplo de las citadas 'marchas alborotosas'.
La siguiente obra musical que se cita en la novela es la ópera La Serva Padrona de Giovanni Pergolesi, formando parte del repertorio de la troupe de Monsieur Faucompré, [hemos reproducido el fragmento en cuestión en una entrada anterior del blog]. Y forma parte del repertorio musical que sonaba en la finca Artemisa, donde Esteban y Sofía pasan la nochevieja de 1799 [pondremos el fragmento un poquito más adelante] . Ahora podeis disfrutar de esta ópera cómica.
Otra de las obras que la troupe de Monsieur Faucompré representa en su gira por el Caribe es La belle Arsène de Pierre-Alexandre Monsigny [desgraciadamente no he conseguido ni audio ni video de esta pieza musical, ni tan siquiera de un fragmento].
Los siguientes compositores citados por Carpentier son Giovanni Paisiello y Domenico Cimarosa, cuyos estilos eran magníficamente interpretados por las señoritas Montmousset y Jeandevert, cantantes en la compañía de Faucompré.
"(...) Con Faucompré venían Madame Villeneuve, cuyo talento versátil se acomodaba, si era necesario, a los papeles de pastora ingenua tanto como al de madre de Gracos o reina infortunada, y las Damoiselles Montmousset y Jeandevert, rubias y parleras, magníficas en todo lo que fuese el estilo de Paisiello y Cimarosa. (...)" pag. 210
Para haceros una idea del estilo de estos dos autores, podeis escuchar, de Paisiello, el fragmento Nel cor più non mi sento de la ópera La Molinara, la conocida Cavatina de su famosa ópera Il barbiere di Siviglia [incluida en la BSO de la películar Barry Lyndon (1975) de Stanley Kubrick] y la ópera Don Chisciotte y, de Cimarosa, los fragmentos Cara, non dubitar y Perdonate, signor mio de la ópera Il matrimonio segreto y la ópera La vanità delusa o Il mercato di Marmontel.
Finalmente, la compañía operística del señor Faucompré representa la obra Le devin du village de Jean-Jacques Rousseau. Vamos a reproducir ampliamente este magnífico fragmento de la novela de Carpentier y después podreis disfrutar del audio íntegro de dicha ópera. Esta ópera aparece, de nuevo, citada al final de la novela de Carpentier, cuando Víctor Hugues reprocha a Sofía el malestar que a ésta le provocan las obras de construcción y acondicionamiento de los jardines de su palacio de Cayena.
"(...) Como la plataforma de la guillotina podía servir de buen escenario, la Máquina fue trasladada a un traspatio cercano, quedando en poder de las gallinas, que pasaron el sueño a lo alto de los montantes. Las tablas fueron lavadas y cepilladas para que en ellas no quedaran huellas de sangre, y tendiéndose una lona de árboles a árboles, comenzaron los ensayos de una obra preferida a todas las que se tenían en repertorio, tanto por su universal celebridad como por el contenido de ciertas coplas que habían anunciado el espíritu revolucionario: El Adivino de Aldea, de Juan Jacobo. Como los músicos traidos por Monsieur Faucompré eran poco numerosos, se trató de agrandar el conjunto con instrumentistas prestados por la banda de Cazadores Vascos. Pero, ante la poca ciencia de gente empeñada en ejecutar gallardamente sus partes con cinco compases de retraso, el concertador de la Compañía prefirió prescindir de sus servicios, quedando el acompañamiento del canto a cargo de la tecla, unas pocas maderas y los imprescindibles violines que Monsieur Anse se había encargado de adiestrar. Y hubo función de gala, una noche, en la Plaza de la Victoria. Noche de gala donde se volcó repentinamente el nuevorriquismo de la colonia. Cuando la gente de menos hubo llenado los linderos del espacio reservado a la gente de más, separadas de la plebe por cuerdas forradas de terciopelo azul con lazos tricolores, aparecieron los capitanes, cubiertos de entorchados, condecoraciones, bandas y escarapelas, acompañados de sus dudúes, enjoyadas, enajorcadas, consteladas, de piedras buenas y piedras malas, platas mexicanas y perlas de Margarita, hasta donde pudieran ostentarse. Esteban llegó con una Mademoiselle Athalie Bajazet rutilante y transfigurada, encendida de lentejuelas, en cueros bajo una túnica griega a la moda del día. Víctor Hugues y sus funcionarios, en primera fila, rodeados de mujeres piadoras y solícitas, se hacían pasar bandejas de ponche y vinos sin volver las cabezas hacia las últimas filas, donde se hacinaban las madres de las barraganas afortunadas, obesas, fondonas, cargadas de ubres, inexhibibles, que lucían vestidos fuera de moda, trabajosamente ajustados, con retazos y añadiduras, a sus desbordadas humanidades. Esteban observó que Víctor fruncía el ceño al ver que la llegada de Antonio Füet era saludada con una ovación, pero en eso sonó la Obertura y Madame Villeneuve, acallando aplausos, atacó el aria de Colette:
J'ai perdu tout mon bonheur
J'ai perdu mon serviteur,
Colin me delaisse ...
Apareció el Adivino con engolado acento de Estrasburgo, y prosiguió la acción, en medio del gozo general, muy olvidado del gozo que no hacía mucho tiempo promoviera, en tal lugar, la novedosa acción de la guillotina. El público, muy agudo en lo de agarrar alusiones al paso, supo aplaudir las estrofas dotadas de algún contenido revolucionario que el personaje de Colín, interpretado por Monsieur Faucompré, se afanaba en señalar con guiños dirigidos al Agente del Directorio, y a los oficiales y capitanes acompañados de sus amigas.
Je vais revoir ma charmante maîtresse
adieu châteaux, grandeures, richesses ...
Que de seigneurs d'importance
Voudraient avoir sa foi;
Malgrès toute leur puissance
Ils sont moins hereux que moi.
Y sonaron clamores de entusiasmo, al llegarse al Final, que fue preciso repetir cinco veces, ante la insaciable exigencia del público:
A la ville on fait bien plus de fracas
Mais sont-ils aussi gais dans leurs ébats?
Toujours contents
Toujours chantants.
Beauté sans fard
Plaisir sans arts
Tous leurs concerts valent-ils nos musettes?
Y hubo un fin de fiesta, con himnos revolucionarios cantados a todo pecho por Monsieur Faucompré, vestido de sans-culotte, seguido de un gran sarao en el Palacio de Gobierno, donde se brindó con vino de grandes cotos. (...)" pags. 211-12
"(...) Sofía deploraba que Víctor gastara tantas energías en el vano intento de crear, en esta selva entera, ininterrumpida hasta las fuentes del Amazonas, acaso hasta las costas del Pacífico, un ambicioso remedo de parque real cuyas estatuas y rotondas serían sorbidas por la maleza en el primer descuido, sirviendo de muletas, de cebo, a las incontables vegetaciones entregadas a la perpetua tarea de desajustar las piedras, dividir las murallas, fracturar mausoleos y aniquilar lo construido. Quería el Hombre manifestar su presencia ínfima en una extensión de verdores que era, de Océano a Océano, como una imagen de la eternidad. <<Diez canteros de rábanos me harían más feliz>>, decía Sofía por molestar al Edificador. <<Me parece estar oyendo El Adivino de la Aldea>>, respondía él, metiendo la cara en sus planos." pag. 329
La siguiente referencia musical de la novela se encuentra en una escena que hemos mencionado más arriba, al hablar de La serva Padrona de Pergolesi, y tiene lugar durante la celebración de la nochevieja del año 1799. En ella, además de la ópera anterior, se mencionan la escuela musical de Manhein [sobre la que podeis encontrar mas información en la entrada dedicada a las referencias culturales de El siglo de las luces, de este mismo blog] y se citan autores como Joseph Haydn, Johann Stamitz, Christian Cannabich y Georg Philipp Telemann.
"(...) Después de la gran comida nocturna que terminaba en el frescor de las diez, encendíanse guirnaldas de faroles en la gran explanada que había detrás de la casa, y dábase comienzo al concierto de una orquesta de treinta músicos negros, instruidos por un maestro alemán, antiguo violín de la Orquesta de Manhein. Sonaba, bajo un cielo estrellado -tan estrellado que parecía cargar estrellas en exceso-, la grave introducción de una sinfonía de Haydn, o alborotábanse los instrumentos en el gayo impulsivo de un Allegro de Stamitz o de Cannabich. A veces, con el concurso de algunos invitados dotados de buenas voces, llegábanse a interpretar pequeñas óperas de Telemann o La Serva Padrona de Pergolesi. Y así transcurría el tiempo, en aquellos días finales de un Siglo de las Luces que parecía haber durado más de trescientos años. (...)" pags. 274-75
Ya hemos visto y escuchado, mas arriba, La Serva Padrona de Pergolesi, por lo que ahora vamos a ilustrar la música de los otros compositores. De Haydn podeis escuchar el Largo-Allegro de la Sinfonía nº 84 en Mi mayor y el Adagio-Allegro spiritoso de la Sinfonía nº 86 en Re mayor, ambas pertenecientes al grupo de las Sinfonías de París. De Johann Stamitz podemos escuchar el Allegro del Concierto para viola en Re mayor op.1 y el Allegro non troppo presto del Concierto para trompa en Re mayor. De su hermano, Carl Stamitz, el Allegro moderato del Concierto para clarinete en Si mayor. De Cannabich escucharemos dos movimientos de la música para el balet Médée et Jason. Y finalmente, de Telemann podemos escuchar la Overture para 2 trompetas, cuerdas y continuo en Re mayor TWV55D17, la Overture y el Allegresse de la Suite para 2 oboes, cuerdas y continuo en Si mayor TWV55B10 y, el Concierto para trompa y orquesta en Re menor (La canzone dell'amore perduto).
Carlos Villanueva Abelairas (Universidad de Santiago de Compostela): "El discurso musical como arma política en la obra de Alejo Carpentier", <<ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura>>, Vol. 187, nº 751, Sep.-Oct. 2011, pags. 905-916, ISSN: 0210-1963
<<[...]
Un concertado jaleo de tacones pegaba recio, a compás de guitarras, en el suelo del piso principal, (...) Aunque el toque retumbara adentro, como un disparo de trabuco, arreció el alboroto de arriba, con la añadidura de una trasnochada voz de sochantre que en vano trataba de agarrar la tonada cabal del Polo del Contrabandista. (...) Allí, en medio de muebles movidos de sus sitios, sobre un piso cuyas alfombras estaban arrimadas a una pared, seguía la juerga, con un descocado bailoteo de manolas del rumbo y de mozos de la peor facha, que se vaciaban grandes vasos de vino en el gaznate, escupiendo a diestro y siniestro. Por la cantidad de botellas y frascos vacios que yacían en los rincones, podía advertirse que la fiesta estaba en su punto. Pregonaba ésta unas castañas calientes que no se veían por ninguna parte; subida sobre un diván desgañitábase una maja cantando la tonada del marabú; sobaba una hembra el de más allá; apretábase un corrillo de borrachos en torno a un ciego que acababa de rajarse la garganta perfilando melismas por soleares.
[...]>>
Alejo Carpentier: El siglo de las luces. Cap.7º, XLVIII.
Manuel García(Manuel del Pópulo Vicente Rodríguez): Yo que soy contrabandista; de la ópera El poeta calculista; estrenada en Abril de 1805 en Caños del Peral, Madrid. [Versión de Ernesto Palacio]
[...]
Días después hubo un gran alboroto en el barrio portuario, que era decir la ciudad entera. El Capitán Christophe Chollet, de quién no se tenía noticias desde hacía dos meses, regresaba con su gente en un trueno de salvas, seguido ne nueve barcos tomados, al cabo de un combate naval, en aguas de la Barbados. Los había de bandera española, inglesa, norteamericana, y en uno de los últimos venía el raro cargamento que constituía una compañía de ópera, con músicos, partituras y decorados. Se trataba de la troupe de Monsieur Faucompré, fuerte tenor que desde hacía años paseaba el Ricardo Corazón de León de Grétry del Cabo Francés a La Habana y a la Nueva Orleans, como parte de un repertorio que incluía Zemire et Azor, La Serva Padrona, La Belle Arsène y otras obras de gran lucimiento, que a veces se embellecían con primores de tramoya, espejos mágicos y escenas de tempestad. (...) Franceses eran los de su conjunto, entre franceses se estaba y el cantante, muy acostumbrado a enardecer a los colonos realistas con el aria de Oh, Richard! Oh, mon roi!, se había pasado al nuevo sentimiento revolucionario, voceando El Despertar del Pueblo desde el alcázar de la nao almirante, para regusto de la tripulación, con calderones que hacían vibrar -le constaba al sobrecargo- los vasos del comedor de oficiales.
[...]
Alejo Carpentier: El siglo de las luces. Cap.3º, XXVII.
El programa Historia y Música, de RNE, dedicó un capítulo a La música de la Revolución Francesa (15/01/2011). En él podemos escuchar obras de Jean Baptiste Davaux, François Martín y François-Joseph Gossec. Otra entretenida manera de contextualizar El siglo de las luces de Alejo Carpentier que estamos leyendo. Espero que os guste. Podeis escucharlas mientras curioseais por el resto de las entradas del blog.
Como los próximos días tendremos un pequeño parón en las sesiones presenciales del Club de Lectura, con motivo de las fiestas navideñas (aprovecho la ocasión para desearos a tod@s una feliz Navidad y un próspero año nuevo) y seguro que dispondreis de algún momento de asueto, ocio e, incluso, aburrimiento (que las lecturas no lo permitan), aquí teneis otro de nuestros divertimentos poéticos (que mi afición y pertinaz insistencia está convirtiendo en una sección fija). Para los que visiten el blog por vez primera recuerdo: hay que adivinar el título del poema, el autor y el intérprete/s de la versión musical. Para los más avezados, por que nó, el título de la versión musicada (si fuese distinto al poema), el título del álbum que la incluye, el año de publicación, el sello discográfico y, toda la información que podais aportar. Como premio, nada menos que la satisfacción personal de haber acertado, las ínfulas de ser el primero y el derroche de vanidad de nuestros conocimientos. Sé que la recompensa intimida, aun así, suerte a tod@s. Dejad vuestras respuestas en los comentarios de esta misma entrada.
Una pista: tres de los poemas ya han sonado en anteriores divertimentos, con otros intérpretes.
Juan Marsé toma para su novela el título de una película producida por la Warner Bros, del año 1961, París Blues (en españa se distribuyó con el título "Un día volveré"), dirigida por Martin Ritt. La película está basada en una novela de Harold Flender (desconocemos si con el mismo título) y con guión de Walter Bernstein, Irene Kamp y Jack Sher. La fotografía es de Christian Matras y la música de Duke Ellington interpretada junto a Louis Armstrong (ambos interviene en la película). Estuvo nominada al oscar a la mejor banda sonora original [BSO] el año 1961, siendo derrotada por "West Side Story" de Leonard Bernstein. El reparto lo componían Paul Newman, Joanne Woodward, Sidney Poitier, Diahann Carroll, Louis Armstrong y Serge Regianni.
Se trata de un drama que narra las desventuras amorosas de dos músicos de jazz norteamericanos que tocan en un club nocturno de París.
El cartel de la película en su versión española es un claro ejemplo del trabajo que el viejo Suau realizaba en su taller, a menudo confundiendo los rostros de los personajes.
Es posible escuchar la BSO de la película en numerosas páginas de internet, incluso adquirirla tanto en su formato original en vinilo, como remasterizada en CD. Podeis encontrar mas información sobre la banda sonora en el blog Jazz Recordings.
Para finalizar vamos a colocar un video con numerosas escenas de la pelicula y con algunas interpretaciones de los temas de la misma por sus autores y por otros artistas [son 15 videos en total].